Las prioridades

Parte importante del estrés que muchas personas experimentan en el trabajo proviene de su dedicación a tareas “poco prioritarias”. Es curioso ver cómo, en cuanto se identifican prioridades, mejora la motivación, aumenta el interés y se produce un nivel de satisfacción que difumina la tensión.

Pocas cosas ayudan tanto como sentir que es uno quien dirige su trabajo y no va a remolque de las circunstancias…

  • Tómate un momento para clarificar los objetivos y alinear las tareas que realizas, con el orden de prioridad de los mismos.
  • Comprométete con aquellas tareas que aceptes, asúmelas como algo importante y necesario, y no solamente como una obligación. No te comprometas con lo que no vayas a hacer bien.
  • Trata de hacer las cosas bien a la primera.
  • Recuerda que lo importante no es la cantidad de tiempo que dedica a tus tareas, sino la calidad y el resultado final.
  • Recuerda que el factor más importante a la hora de establecer prioridades es tu capacidad para “elegir” con inteligencia. Siempre eres libre para decidir con qué tarea empiezas y por qué; puedes elegir entre una tarea que añade valor y otra que consume energía.
  • Por último, comprende que la responsabilidad de un profesional reside en su capacidad para discernir cuándo es necesario “dar algo más” y cuando le corresponde exigir sus derechos ante clientes internos o externos… y que la generosidad tiene efectos multiplicadores.
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